El Método

PUESTA EN ESCENA

En la pantalla se lee: Consulta oncológica EL MÉTODO.

En el escenario hay 6 sillas dispuestas con la suficiente separación para que las personas que las ocupan puedan hablar y moverse entre ellas sin problemas. 

Serán ocupadas por Remedios, Candelaria, Celia, Gloria, Dolores y Nieves.

En el proscenio otras dos sillas separadas entre sí, que están ocupadas por Leonor, personaje que vive en otra galaxia, todo el tiempo pendiente del móvil, defensora de las nuevas tecnologías y por Julia, escritora, asidua participante en concursos literarios y acérrima defensora del libro de papel. Sale con uno en la mano, con una pequeña libreta y un lápiz.

SOBRE LOS PERSONAJES

Remedios: Sarcástica, protestona

Candelaria: La del ganchillo, la que sabe el secreto de esa consulta, y que con sus incógnitas y indirectas les va poniendo a las demás sobre aviso.

Celia: Curiosa, todo lo quiere saber.

Gloria: Práctica, realista.

Dolores: Hipocondríaca, divertida.

Nieves: Dulce, ingenua.

Valeria: La enfermera feliz, dictadora y mandona.

Vega: Cámara de la TTV (todo lo veo). No habla. Es cotilla donde las haya. Con la disculpa de la cámara, se entera de todo.

Merce C: Magdalena C, inspectora.

Victoria: Enferma curada. Atractiva, desborda felicidad.

Darío: Doctor encantador. Atractivo. Todo él es el método.


PRIMER ACTO

REMEDIOS: (Mirando el reloj) ¿Por qué tarda tanto este médico? Yo solo digo que, si la cita era a las cinco, era a las cinco.

CANDELARIA: (Tejiendo) Remedios, hija… Tú protestas hasta cuando te dan la razón. (Levanta la vista) No llevamos ni media hora aquí y ya te quieres marchar. (Pequeña pausa; sonríe con misterio) Ay, hija… Si tú supieras…

CELIA: Pues a mí me gustaría saber qué está pasando. A lo mejor está salvando una vida.

REMEDIOS: Pues que la salve rapidito, que la mía lleva esperando cuarenta minutos.

GLORIA: Celia… Tú todo lo quieres saber. En esta vida no hay respuesta para todo. Y cuando la hay, suele ser más sencilla de lo que pensamos. Dicen que tiene un método muy particular… Si cura, me sirve. Si no cura, me voy.

CANDELARIA: Qué práctica, Gloria… Sí, sí… el método… y el médico.

CELIA: Me parece que tú sabes mucho. ¿Vienes muy a menudo?

CANDELARIA: Sí, hija, pero no por enfermedad. Yo vengo porque la pensión no da para calefacción. Y aquí una se calienta, se distrae y encima se entera de todo. (Hace una pequeña pausa, mirando al público) Ay… Si yo os contara…

DOLORES: Pues espero que funcione (recalcando) el método. Porque yo estoy fatal. Fatal. (Se lleva la mano al pecho) Estoy malísima, malísima. Creo que estoy desahuciada.

CELIA: Tranquila, Dolores, cálmate. Pero bueno, ¿dónde te duele?

DOLORES: (Abanicándose exageradamente) No, si doler, no me duele nada, pero es que tengo unos calores que no sé si son de la enfermedad o de pensar en el médico.

NIEVES: (Acariciando a Dolores) No pienses, Dolores… No pienses. Mejor dime, ¿dónde sientes tú ese calorcito?

DOLORES: Qué dulce e ingenua, Nieves… (Mirando la entrepierna) Pues digo… (Pausa incómoda) Hija, eso… ¿a ti qué te importa?

REMEDIOS: ¿Y por qué tarda tanto? (Pausa) Yo he salido corriendo: camas sin hacer, lavadora puesta… y como no tienda rápido, eso se arruga y luego no hay quien lo planche.

NIEVES: (Ingenua, haciéndose la sorda) Perdona… ¿El qué se arruga, Remedios?

GLORIA: Pues yo digo que hay otras opciones. Siempre podemos marcharnos y buscar otro médico. Yo conozco uno que es naturista.

NIEVES: Me parece una idea estupenda. ¿Y cura con plantas?

GLORIA: Bueno… Exactamente con plantas, no. Cura con sidra Peñón y jamón ibérico.

NIEVES: Lo de la sidra, bueno, como naturista puede pasar. Pero el jamón…

GLORIA: Es que es de bellota.

DOLORES: Eso no es medicina, eso es tratamiento premium.

CELIA: Ah, entonces sí. ¿Y lo cubre la Seguridad Social?

CANDELARIA: Ay, hijas… Si el jamón curara, España sería potencia médica mundial.

DOLORES: Pues yo digo que… parece que les regalan el combustible. (Abanicándose)

GLORIA: El caso es que aquí seguimos…

CELIA: Y el médico sin salir.

CANDELARIA: Os puedo adelantar que el tratamiento es poco convencional.

GLORIA: Pues estupendo, porque lo convencional a mi no me ha servido.

REMEDIOS: No sé qué está pasando, pero cada vez tengo más ganas de saberlo.

TODAS: (menos Nieves) ¡Que por qué tarda tanto!

NIEVES: (Retrasada) Eso, eso… ¿por qué tarda tanto?

VALERIA: (Enfermera; lleva una bata blanca ajustada, medias de colores y una enorme pamela en la cabeza. Un poco surrealista. Desborda felicidad; ella es de la casa y conoce el método. Entra tarareando): Qué será, será… Lo que deba ser, será. El futuro está por ver. 

(A voz en grito les ofrece todo lo que lleva en el carrito.)

VALERIA: Mascarillas, calzas, toallitas, gel desinfectante… Sírvansе ustedes mismas.

(Utiliza un pulverizador para desinfectar todo; incluso se acerca al proscenio para desinfectar al público.)

CELIA: ¿Esto entra en el tratamiento?

REMEDIOS: ¿Y hay descuento si cogemos lote?

NIEVES: A mí el gel me da alergia.

CANDELARIA: No, gracias. Las mascarillas y las calzas las tengo de ganchillo.

TODAS: (menos Candelaria) Nosotras tampoco queremos. ¡Gracias!

VALERIA:

Perdonen, dulces damas…
Aunque digan que no quieren,
que no hace falta,
que ustedes ya están bien…

Esto no es opcional,
ni a elegir, ni a debatir;
esto es norma de la casa
y se tiene que cumplir.

Asepsia,
esterilización,
desinfección por triplicado…
y buena cara, por favor.

Porque sin esto, mis señoras,
yo lo siento de verdad,
no podemos garantizar
la eficacia total.

(Se inclina y les habla confidencialmente)

Que el tratamiento es delicado,
moderno, innovador…
y necesita limpieza
por dentro y alrededor.

Que aquí todo está pensado,
todo tiene su razón:
primero se limpia el cuerpo…
y luego viene lo mejor.

(Valeria reparte entre todas y ellas cogen; se pasan un rato poniéndose mascarillas y calzas. Luego Valeria coge su carrito, se pone a un lado y se entretiene ordenando.)

(Julia y Leonor dejan de mirar el libro y el móvil; se encuentran con la mirada, se levantan, se dirigen al centro del proscenio y empiezan a conversar.)

JULIA: Tarda un poco, ¿verdad?

LEONOR: Más bien parece una prueba de paciencia.

JULIA: A lo mejor es parte del tratamiento.

LEONOR: Sí, curarse por aburrimiento. ¿Y tú qué haces aquí con ese libro y escribiendo en papel? Eso ya no se lleva: ahora todo es digital.

JULIA: Soy escritora y voy a participar en un concurso de relatos sobre medicina. Vengo a tomar notas, ideas… Bueno, ya sabes: No hay mejor novela que la vida misma. ¿Y tú? Ya veo que lo tuyo son las pantallas.

LEONOR: Pues sí. Gracias a ellas ya tengo el problema solucionado: lo consulté en Internet.

JULIA: Ah, sí, qué interesante: el médico en casa. ¿Y qué te dijo?

LEONOR: Nada: que o me curaba o que me moría. (Pausa)Pero tengo que confesarte que estoy aquí… por el método.

JULIA: La verdad es que yo también. El método me interesa muchísimo.

LEONOR: ¿Literariamente hablando, claro?

JULIA: (Un poco ruborizada) Sí, sí… por supuesto.

(Se separan y ocupan sus sitios.)

(Vega entra en silencio con su cámara de TV. Se mueve despacio como un leopardo acechando a su presa; las graba a todas y a todo. Lo que está pasando ahí es un bombazo.)

TODAS: (A voz en grito) ¿Nos están grabando? (Sacan de sus bolsos productos de belleza y se acicalan, menos Candelaria, que las mira, hace un gesto de desinterés y sigue con su labor.)

LEONOR: (Levantando la voz y enseñando el móvil) ¡Es en directo! ¡Estamos en antena!

CELIA: Que no me enfoquen de perfil.

NIEVES: (Saludando con la mano) ¡Hola!

GLORIA: Pues yo voy a contar lo del médico naturista.

REMEDIOS: Ni se te ocurra, eso es competencia desleal.

DOLORES: (Abanicándose, desesperada) A ver, calma, que yo estoy empeorando mientras discutís. ¡Me tiemblan las manos, las piernas…! Y esto no lo tenía yo ayer. ¿Pero por qué tarda tanto? ¡Que se abra esa puerta!

CANDELARIA: (Se levanta, coge a Dolores por los hombros y la zarandea) Dolores… siéntate.

VEGA: (Sigue grabando) …Esto va a ser un bombazo.

(La consulta es un caos total y, para rematar, entra la inspectora. Se cree que tiene el poder de hacer lo que le da la gana y acaba claudicando, desarmada. Sale con un carné en una mano y en la otra una carpeta. Gafas, gesto profesional, firme, imponiendo autoridad, pero la enfermera la desarma.)

INSPECTORA: Buenas tardes. ¿Consulta del doctor…? (Mira el cartel) Sí, correcto. Soy Magdalena Cortés, representante del Comité de Evaluación Sanitaria, y vengo a inspeccionar… el método.

VALERIA: (Empujando su carrito, sale a toda velocidad e intercepta a la inspectora) ¡Alto ahí! Inspección sanitaria. (La rocía con el pulverizador) Aquí no pasa nadie sin antes… Asepsia, esterilización, desinfección y… (mirándola con autoridad) ¡Buena cara, por favor! (Le pone calzas, bata y mascarilla) Ya puede pasar.

INSPECTORA: He de advertirles que, si no se cumplen los protocolos, podría clausurar la consulta.

REMEDIOS: Anda, esto es nuevo. Algún chivatazo de la competencia. Ya te dije, Gloria, que te estuvieras callada.

NIEVES: Pero si aquí todo está en regla… (mirando a sus compañeras) ¿No es verdad?

TODAS: Sí, sí, claro.

INSPECTORA: Al Comité de Evaluación lo que le importa es el procedimiento.

REMEDIOS: Pues al Comité de Pacientes Unidas lo que le importa es el resultado.

INSPECTORA: ¿Han firmado consentimiento informado?

DOLORES: Yo he firmado lo que ha hecho falta. Estoy muy mal.

INSPECTORA: ¿Y exactamente en qué consiste el tratamiento?

(Todas se miran, haciendo gestos de “no tenemos ni idea”. La inseguridad es total.)

REMEDIOS: Dicen que es… integral.

GLORIA: Muy, muy integral.

CELIA: Muy personalizado.

NIEVES: Muy cercano.

(La inspectora las mira intrigada.)

INSPECTORA: ¿Cercano en qué sentido?

(Todas se miran y, en silencio, carraspean.)

CANDELARIA: En todos los sentidos.

NIEVES: Bueno… Yo lo que quiero decir es que aquí te escuchan mucho.

INSPECTORA: Les recuerdo que podría clausurar la consulta.

(Todas reaccionan llevándose las manos a la cabeza.)

DOLORES: ¡No!

GLORIA: ¡Eso sí que no!

CELIA: ¿Y el método?

INSPECTORA: Compórtense, señoras. Yo no me dejo impresionar tan fácilmente. He clausurado clínicas por mucho menos.

DOLORES: (Abanicándose) Pues como cierre esta, a mí me abre usted la tumba.

REMEDIOS: Además, inspectora… ¿No cree que, antes de juzgar, debería experimentar?

CELIA: Estamos a segundos de resolver el misterio del método y usted ahí tan profesional… ¿Ni una cosquillita de curiosidad?

(La inspectora empieza a perder rigidez y a deshincharse.)

(Pequeña pausa. La inspectora se echa la mano a la barbilla, las mira, duda…)

INSPECTORA: Por supuesto… tranquilas. Antes debo comprobarlo personalmente. (Las mira y pregunta) ¿Quién es la última?

CANDELARIA: (Deja de tejer por primera vez) Prepárense.

(Todas la miran.)

CELIA: ¿Para qué?

CANDELARIA: El momento se acerca.

DOLORES: ¿Cómo lo sabes?

CANDELARIA: Porque llevo viniendo lo suficiente como para reconocer los tiempos.

(Silencio. Se oye una risa dentro; luego, pequeños golpes. Silencio.)

GLORIA: Eso no parece muy clínico.

CANDELARIA: Depende del diagnóstico.

(Instintivamente todas se arreglan el pelo, colocan la postura, la sonrisa. Julia cierra el libro y lo pone en un atril; Leonor apaga el móvil y lo pone al lado del libro. También se ponen expectantes.)

VEGA: (Baja la cámara un momento) Esto no se emite en horario infantil. (Vuelve a grabar)

INSPECTORA: Pero, ¿qué pasa?

(Sale la paciente que estaba dentro, desaliñada: un tirante caído, los zapatos en la mano, el pelo revuelto. Radiante de felicidad.)

VICTORIA: (Se sube el tirante, se pone los zapatos) Esto sí que es medicina personalizada. El método es infalible: salgo como nueva. Y el médico… (forma un corazón con los dedos y se lo enseña a las pacientes y al público) Que me pongan otra cita… (y se va.)

(Aparece el médico en la puerta: elegante, guapo, también despeinado. Aprieta el nudo de la corbata y se pone la bata. Las mira…)

MÉDICO: La siguiente, por favor.

TODAS: ¡Yo! ¡Me toca a mí! ¡Yo estoy peor! ¡Yo primero!

LEONOR: ¡Un momento, que yo pedí cita online!

JULIA: ¡Y yo, para documentarme!

(Todas corren detrás del médico menos Valeria, que se queda en su sitio; Candelaria también se queda en su sitio.)

(Vega sigue grabando.)

NIEVES: (Da la vuelta para buscar a Candelaria) ¿Tú no vienes, Candelaria?

CANDELARIA: No, hija… Yo ya tuve mi turno.

(Valeria y Candelaria se acercan al centro del escenario y despliegan una pancarta en la que se puede leer: “LAS RISAS TAMBIÉN CURAN”. Saludan. Salen todos y saludan.)

(Y fueron felices y comieron perdices.)

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