❣ PUESTA EN ESCENA
En la pantalla se lee: Consulta oncológica EL MÉTODO.
En el escenario hay 6 sillas dispuestas con la suficiente separaciĂłn para que las personas que las ocupan puedan hablar y moverse entre ellas sin problemas.
Serán ocupadas por Remedios, Candelaria, Celia, Gloria, Dolores y Nieves.
En el proscenio otras dos sillas separadas entre sĂ, que están ocupadas por Leonor, personaje que vive en otra galaxia, todo el tiempo pendiente del mĂłvil, defensora de las nuevas tecnologĂas y por Julia, escritora, asidua participante en concursos literarios y acĂ©rrima defensora del libro de papel. Sale con uno en la mano, con una pequeña libreta y un lápiz.
❣ SOBRE LOS PERSONAJES

Remedios: Sarcástica, protestona
Candelaria: La del ganchillo, la que sabe el secreto de esa consulta, y que con sus incógnitas y indirectas les va poniendo a las demás sobre aviso.
Celia: Curiosa, todo lo quiere saber.
Gloria: Práctica, realista.
Dolores: HipocondrĂaca, divertida.
Nieves: Dulce, ingenua.
Valeria: La enfermera feliz, dictadora y mandona.
Vega: Cámara de la TTV (todo lo veo). No habla. Es cotilla donde las haya. Con la disculpa de la cámara, se entera de todo.
Merce C: Magdalena C, inspectora.
Victoria: Enferma curada. Atractiva, desborda felicidad.
DarĂo: Doctor encantador. Atractivo. Todo Ă©l es el mĂ©todo.
❦ PRIMER ACTO
REMEDIOS: (Mirando el reloj) ¿Por qué tarda tanto este médico? Yo solo digo que, si la cita era a las cinco, era a las cinco.
CANDELARIA: (Tejiendo) Remedios, hija… TĂş protestas hasta cuando te dan la razĂłn. (Levanta la vista) No llevamos ni media hora aquĂ y ya te quieres marchar. (Pequeña pausa; sonrĂe con misterio) Ay, hija… Si tĂş supieras…
CELIA: Pues a mĂ me gustarĂa saber quĂ© está pasando. A lo mejor está salvando una vida.
REMEDIOS: Pues que la salve rapidito, que la mĂa lleva esperando cuarenta minutos.
GLORIA: Celia… Tú todo lo quieres saber. En esta vida no hay respuesta para todo. Y cuando la hay, suele ser más sencilla de lo que pensamos. Dicen que tiene un método muy particular… Si cura, me sirve. Si no cura, me voy.
CANDELARIA: QuĂ© práctica, Gloria… SĂ, sĂ… el mĂ©todo… y el mĂ©dico.
CELIA: Me parece que tĂş sabes mucho. ÂżVienes muy a menudo?
CANDELARIA: SĂ, hija, pero no por enfermedad. Yo vengo porque la pensiĂłn no da para calefacciĂłn. Y aquĂ una se calienta, se distrae y encima se entera de todo. (Hace una pequeña pausa, mirando al pĂşblico) Ay… Si yo os contara…
DOLORES: Pues espero que funcione (recalcando) el mĂ©todo. Porque yo estoy fatal. Fatal. (Se lleva la mano al pecho) Estoy malĂsima, malĂsima. Creo que estoy desahuciada.
CELIA: Tranquila, Dolores, cálmate. Pero bueno, ¿dónde te duele?
DOLORES: (Abanicándose exageradamente) No, si doler, no me duele nada, pero es que tengo unos calores que no sé si son de la enfermedad o de pensar en el médico.
NIEVES: (Acariciando a Dolores) No pienses, Dolores… No pienses. Mejor dime, ¿dónde sientes tú ese calorcito?
DOLORES: Qué dulce e ingenua, Nieves… (Mirando la entrepierna) Pues digo… (Pausa incómoda) Hija, eso… ¿a ti qué te importa?
REMEDIOS: ¿Y por qué tarda tanto? (Pausa) Yo he salido corriendo: camas sin hacer, lavadora puesta… y como no tienda rápido, eso se arruga y luego no hay quien lo planche.
NIEVES: (Ingenua, haciéndose la sorda) Perdona… ¿El qué se arruga, Remedios?
GLORIA: Pues yo digo que hay otras opciones. Siempre podemos marcharnos y buscar otro médico. Yo conozco uno que es naturista.
NIEVES: Me parece una idea estupenda. ÂżY cura con plantas?
GLORIA: Bueno… Exactamente con plantas, no. Cura con sidra Peñón y jamón ibérico.
NIEVES: Lo de la sidra, bueno, como naturista puede pasar. Pero el jamón…
GLORIA: Es que es de bellota.
DOLORES: Eso no es medicina, eso es tratamiento premium.
CELIA: Ah, entonces sĂ. ÂżY lo cubre la Seguridad Social?
CANDELARIA: Ay, hijas… Si el jamĂłn curara, España serĂa potencia mĂ©dica mundial.
DOLORES: Pues yo digo que… parece que les regalan el combustible. (Abanicándose)
GLORIA: El caso es que aquà seguimos…
CELIA: Y el médico sin salir.
CANDELARIA: Os puedo adelantar que el tratamiento es poco convencional.
GLORIA: Pues estupendo, porque lo convencional a mi no me ha servido.
REMEDIOS: No sé qué está pasando, pero cada vez tengo más ganas de saberlo.
TODAS: (menos Nieves) ¡Que por qué tarda tanto!
NIEVES: (Retrasada) Eso, eso… ¿por qué tarda tanto?
VALERIA: (Enfermera; lleva una bata blanca ajustada, medias de colores y una enorme pamela en la cabeza. Un poco surrealista. Desborda felicidad; ella es de la casa y conoce el método. Entra tarareando): Qué será, será… Lo que deba ser, será. El futuro está por ver.
(A voz en grito les ofrece todo lo que lleva en el carrito.)
VALERIA: Mascarillas, calzas, toallitas, gel desinfectante… SĂrvansе ustedes mismas.
(Utiliza un pulverizador para desinfectar todo; incluso se acerca al proscenio para desinfectar al pĂşblico.)
CELIA: ÂżEsto entra en el tratamiento?
REMEDIOS: ÂżY hay descuento si cogemos lote?
NIEVES: A mĂ el gel me da alergia.
CANDELARIA: No, gracias. Las mascarillas y las calzas las tengo de ganchillo.
TODAS: (menos Candelaria) Nosotras tampoco queremos. ¡Gracias!
VALERIA:
Perdonen, dulces damas…
Aunque digan que no quieren,
que no hace falta,
que ustedes ya están bien…
Esto no es opcional,
ni a elegir, ni a debatir;
esto es norma de la casa
y se tiene que cumplir.
Asepsia,
esterilizaciĂłn,
desinfección por triplicado…
y buena cara, por favor.
Porque sin esto, mis señoras,
yo lo siento de verdad,
no podemos garantizar
la eficacia total.
(Se inclina y les habla confidencialmente)
Que el tratamiento es delicado,
moderno, innovador…
y necesita limpieza
por dentro y alrededor.
Que aquà todo está pensado,
todo tiene su razĂłn:
primero se limpia el cuerpo…
y luego viene lo mejor.
(Valeria reparte entre todas y ellas cogen; se pasan un rato poniéndose mascarillas y calzas. Luego Valeria coge su carrito, se pone a un lado y se entretiene ordenando.)
(Julia y Leonor dejan de mirar el libro y el mĂłvil; se encuentran con la mirada, se levantan, se dirigen al centro del proscenio y empiezan a conversar.)
JULIA: Tarda un poco, Âżverdad?
LEONOR: Más bien parece una prueba de paciencia.
JULIA: A lo mejor es parte del tratamiento.
LEONOR: SĂ, curarse por aburrimiento. ÂżY tĂş quĂ© haces aquĂ con ese libro y escribiendo en papel? Eso ya no se lleva: ahora todo es digital.
JULIA: Soy escritora y voy a participar en un concurso de relatos sobre medicina. Vengo a tomar notas, ideas… Bueno, ya sabes: No hay mejor novela que la vida misma. ¿Y tú? Ya veo que lo tuyo son las pantallas.
LEONOR: Pues sĂ. Gracias a ellas ya tengo el problema solucionado: lo consultĂ© en Internet.
JULIA: Ah, sĂ, quĂ© interesante: el mĂ©dico en casa. ÂżY quĂ© te dijo?
LEONOR: Nada: que o me curaba o que me morĂa. (Pausa)Pero tengo que confesarte que estoy aquĂ… por el mĂ©todo.
JULIA: La verdad es que yo tambiĂ©n. El mĂ©todo me interesa muchĂsimo.
LEONOR: ÂżLiterariamente hablando, claro?
JULIA: (Un poco ruborizada) SĂ, sĂ… por supuesto.
(Se separan y ocupan sus sitios.)
(Vega entra en silencio con su cámara de TV. Se mueve despacio como un leopardo acechando a su presa; las graba a todas y a todo. Lo que está pasando ahà es un bombazo.)
TODAS: (A voz en grito) ¿Nos están grabando? (Sacan de sus bolsos productos de belleza y se acicalan, menos Candelaria, que las mira, hace un gesto de desinterés y sigue con su labor.)
LEONOR: (Levantando la voz y enseñando el móvil) ¡Es en directo! ¡Estamos en antena!
CELIA: Que no me enfoquen de perfil.
NIEVES: (Saludando con la mano) ¡Hola!
GLORIA: Pues yo voy a contar lo del médico naturista.
REMEDIOS: Ni se te ocurra, eso es competencia desleal.
DOLORES: (Abanicándose, desesperada) A ver, calma, que yo estoy empeorando mientras discutĂs. ¡Me tiemblan las manos, las piernas…! Y esto no lo tenĂa yo ayer. ÂżPero por quĂ© tarda tanto? ¡Que se abra esa puerta!
CANDELARIA: (Se levanta, coge a Dolores por los hombros y la zarandea) Dolores… siéntate.
VEGA: (Sigue grabando) …Esto va a ser un bombazo.
(La consulta es un caos total y, para rematar, entra la inspectora. Se cree que tiene el poder de hacer lo que le da la gana y acaba claudicando, desarmada. Sale con un carné en una mano y en la otra una carpeta. Gafas, gesto profesional, firme, imponiendo autoridad, pero la enfermera la desarma.)
INSPECTORA: Buenas tardes. ÂżConsulta del doctor…? (Mira el cartel) SĂ, correcto. Soy Magdalena CortĂ©s, representante del ComitĂ© de EvaluaciĂłn Sanitaria, y vengo a inspeccionar… el mĂ©todo.
VALERIA: (Empujando su carrito, sale a toda velocidad e intercepta a la inspectora) ¡Alto ahĂ! InspecciĂłn sanitaria. (La rocĂa con el pulverizador) AquĂ no pasa nadie sin antes… Asepsia, esterilizaciĂłn, desinfecciĂłn y… (mirándola con autoridad) ¡Buena cara, por favor! (Le pone calzas, bata y mascarilla) Ya puede pasar.
INSPECTORA: He de advertirles que, si no se cumplen los protocolos, podrĂa clausurar la consulta.
REMEDIOS: Anda, esto es nuevo. AlgĂşn chivatazo de la competencia. Ya te dije, Gloria, que te estuvieras callada.
NIEVES: Pero si aquà todo está en regla… (mirando a sus compañeras) ¿No es verdad?
TODAS: SĂ, sĂ, claro.
INSPECTORA: Al Comité de Evaluación lo que le importa es el procedimiento.
REMEDIOS: Pues al Comité de Pacientes Unidas lo que le importa es el resultado.
INSPECTORA: ÂżHan firmado consentimiento informado?
DOLORES: Yo he firmado lo que ha hecho falta. Estoy muy mal.
INSPECTORA: ¿Y exactamente en qué consiste el tratamiento?
(Todas se miran, haciendo gestos de “no tenemos ni idea”. La inseguridad es total.)
REMEDIOS: Dicen que es… integral.
GLORIA: Muy, muy integral.
CELIA: Muy personalizado.
NIEVES: Muy cercano.
(La inspectora las mira intrigada.)
INSPECTORA: ¿Cercano en qué sentido?
(Todas se miran y, en silencio, carraspean.)
CANDELARIA: En todos los sentidos.
NIEVES: Bueno… Yo lo que quiero decir es que aquà te escuchan mucho.
INSPECTORA: Les recuerdo que podrĂa clausurar la consulta.
(Todas reaccionan llevándose las manos a la cabeza.)
DOLORES: ¡No!
GLORIA: ¡Eso sà que no!
CELIA: ¿Y el método?
INSPECTORA: CompĂłrtense, señoras. Yo no me dejo impresionar tan fácilmente. He clausurado clĂnicas por mucho menos.
DOLORES: (Abanicándose) Pues como cierre esta, a mà me abre usted la tumba.
REMEDIOS: Además, inspectora… ÂżNo cree que, antes de juzgar, deberĂa experimentar?
CELIA: Estamos a segundos de resolver el misterio del método y usted ahà tan profesional… ¿Ni una cosquillita de curiosidad?
(La inspectora empieza a perder rigidez y a deshincharse.)
(Pequeña pausa. La inspectora se echa la mano a la barbilla, las mira, duda…)
INSPECTORA: Por supuesto… tranquilas. Antes debo comprobarlo personalmente. (Las mira y pregunta) ¿Quién es la última?
CANDELARIA: (Deja de tejer por primera vez) Prepárense.
(Todas la miran.)
CELIA: ¿Para qué?
CANDELARIA: El momento se acerca.
DOLORES: ÂżCĂłmo lo sabes?
CANDELARIA: Porque llevo viniendo lo suficiente como para reconocer los tiempos.
(Silencio. Se oye una risa dentro; luego, pequeños golpes. Silencio.)
GLORIA: Eso no parece muy clĂnico.
CANDELARIA: Depende del diagnĂłstico.
(Instintivamente todas se arreglan el pelo, colocan la postura, la sonrisa. Julia cierra el libro y lo pone en un atril; Leonor apaga el móvil y lo pone al lado del libro. También se ponen expectantes.)
VEGA: (Baja la cámara un momento) Esto no se emite en horario infantil. (Vuelve a grabar)
INSPECTORA: Pero, ¿qué pasa?
(Sale la paciente que estaba dentro, desaliñada: un tirante caĂdo, los zapatos en la mano, el pelo revuelto. Radiante de felicidad.)
VICTORIA: (Se sube el tirante, se pone los zapatos) Esto sà que es medicina personalizada. El método es infalible: salgo como nueva. Y el médico… (forma un corazón con los dedos y se lo enseña a las pacientes y al público) Que me pongan otra cita… (y se va.)
(Aparece el médico en la puerta: elegante, guapo, también despeinado. Aprieta el nudo de la corbata y se pone la bata. Las mira…)
MÉDICO: La siguiente, por favor.
TODAS: ¡Yo! ¡Me toca a mĂ! ¡Yo estoy peor! ¡Yo primero!
LEONOR: ¡Un momento, que yo pedà cita online!
JULIA: ¡Y yo, para documentarme!
(Todas corren detrás del médico menos Valeria, que se queda en su sitio; Candelaria también se queda en su sitio.)
(Vega sigue grabando.)
NIEVES: (Da la vuelta para buscar a Candelaria) ÂżTĂş no vienes, Candelaria?
CANDELARIA: No, hija… Yo ya tuve mi turno.
(Valeria y Candelaria se acercan al centro del escenario y despliegan una pancarta en la que se puede leer: “LAS RISAS TAMBIÉN CURAN”. Saludan. Salen todos y saludan.)
(Y fueron felices y comieron perdices.)


