Hola mi amor,
Te escribo estas lĂneas para contarte que el certamen de relatos que lleva tu nombre ha sido un precioso homenaje. Pero, ÂżquĂ© estoy diciendo? Si tĂş ya sabes todo lo que pasa por aquĂ; el firmamento entero es tu confidente y mensajero.
SĂ© que rebosas alegrĂa y que todas las historias te parecieron un tesoro, porque están llenas de sentimiento, de sensibilidad y de cariño.
SĂ© que te has dado cuenta de todo el amor que hay en ellas. Amor hacia esos seres a los que tanto queremos y que el destino, a veces, nos arrebata de las manos.
- Mamá…
- ¿Qué, mi amor?
- No te pongas triste. La vida es asĂ y tenemos que aceptarla como viene. Además, digamos que hemos pasado a otro estado, a otra forma, a otra conciencia que el ser humano todavĂa no comprende.
- Mamá…
- ¿Qué, mi amor?
- He llorado, sĂ, pero tambiĂ©n me he reĂdo muchĂsimo con todas esas narraciones de laboratorios, centros de salud, hospitales y farmacias donde ocurren aventuras que, a veces, parecen difĂciles de creer.
- Mamá…
- ¿Qué, mi amor?
- Desde lo más profundo de mi ser, dales las gracias a todas esas personas que me regalaron un pedacito de su tiempo haciĂ©ndome partĂcipe de sus vivencias. Y tambiĂ©n al jurado que, realizando un gran esfuerzo, me dijeron: «Va por ti».
- No lo dudes, lo haré. Esas gentes estarán siempre en nuestros corazones.
Ya me despido, con la promesa de que te mantendré informada. Pero, ¿qué digo? Si tú lo sabes todo… El firmamento te pertenece.
Brilla, mi amor, brilla.
Tu madre, que te quiere.
A todos los que escribisteis, a todos los que recordasteis, a todos los que sentisteis a Bárbara por un momento en vuestro corazón: GRACIAS.
Porque mientras alguien la recuerde, mientras alguien pronuncie su nombre o le dedique unas palabras, Bárbara seguirá brillando un poquito más en ese firmamento que ahora es suyo.
