¿Quiénes somos?
Nuestra escuela, la vida.
Somos descendientes de grandes narradores: que, en los filandones y reuniones en las casas y quintanas de las fincas, llenaban el tiempo contando relatos,cuentos, leyendas,cantares, poemas en asturiano y castellano. Unos, verÃdicos; otros, de fantasÃa… todo cabe en este repertorio.
Crecimos escuchando aquellas voces y aquellas historias que pasaban de unos a otros, de generación en generación, formando parte de nuestra manera de entender la vida y nuestra cultura.
Ahora queremos que nuestros hijos, nuestros nietos y nuestros sobrinos sean también transmisores de toda esta rica tradición oral, para que no se pierda en el tiempo ni quede arrinconada por la digitalización y las nuevas formas de comunicación.
¿Qué queremos?
Muy poco o mucho: que no se pierda.
Queremos entretener altruistamente a los más olvidados: personas con Alzheimer, párkinson, ELA, residentes en centros geriátricos, centros de dÃa, personas que viven en soledad, bibliotecas y asociaciones culturales.
Porque contar es compartir, acompañar y, muchas veces, hacer que alguien vuelva por un momento a un lugar, a una persona o a un recuerdo.
Nuestra labor no solo consiste en contar. También escuchamos las historias que nos regalan nuestros mayores, sus recuerdos, sus vivencias, sus anécdotas y sus palabras, para enriquecer nuestra propia memoria y conseguir que la tradición oral y escrita siga adelante con nuevas y viejas historias.
Es muy importante que la gente nos conozca, no solo por lo que contamos, sino también por lo que escuchamos de quienes nos precedieron. Queremos darles un poco de luz y protagonismo, hacerles sentir que lo que vivieron y lo que saben todavÃa tiene valor, que sus palabras importan y que no han sido olvidados.
Porque en ORBAYU creemos que una historia no muere cuando se cuenta: sigue viva cuando alguien la escucha, la guarda en la memoria y vuelve a contarla.
Y asÃ, entre quienes estuvieron, quienes estamos y quienes vendrán, queremos mantener encendida esa pequeña llama de nuestra cultura, de nuestra memoria y de nuestra palabra.

