Mirad, son niños
que corren despavoridos del horror,
de la tragedia,
de la poca humanidad,
del que gobierna con armas,
del que usa la fuerza sin pensar en los demás,
de aquellos a quienes solo mueve el dinero,
el llenarse los bolsillos para beneficio personal.
Mirad, son niños
que vagan sin rumbo fijo,
buscando un mendrugo de pan.
Al que gobierna le sobra,
pero él solo piensa en acumular.
Poco le importan los niños:
si se mueren, que se mueran;
otros vendrán que a esos sustituirán.
Mirad, son niños
con el pelo desaliñado
y la cara llena de barro,
marcada por los surcos que va dejando el llanto.
Llanto que nadie escucha,
llanto que no enternece,
pues quien puede hacer, no hace,
y todos los demás decimos:
“Pobres niños, angelitos, seguro que Dios les está acomodando un sitio.”
Mirad, solo son niños.
Ni culpables,
ni soldados,
ni enemigos.
Solo niños…
Y el mundo sigue sin mirar.
Carmen Alonso Dos Santos
