¡Extra, extra! ¡Acérquense y comprueben por ustedes mismos que veinte años es mucho, por la cantidad, veracidad y calidad de noticias que este periódico nos ofreció!
Durante estas dos décadas fue algo más que un medio de comunicación. Resultó ser testigo del pasado, narrador del presente y pionero del futuro. El mundo cambia, la tecnología avanza, pero la necesidad de un periódico serio y veraz sigue siendo la misma. ¡Extra, Extra, vengan y compren!
– Pero, ¿qué milonga estás pregonando, Pepa? ¿Tú no contabas historias…? ¿Qué haces vendiendo periódicos? La información en papel está ya obsoleta.
– ¡Qué demonios, Mariano! No todo es navegar en un océano de pantallas… La prensa escrita sigue siendo un refugio, porque la buena lectura pide papel y calma, recordándonos que no todo tiene que ser inmediato. Y además, Mariano, si se acaba el periódico, se acaba mi trabajo y como consecuencia el tuyo, así que tira por el carro, que tenemos mucho recorrido por delante y este mes toca vender.
– Venga, Pepa, que se te ve el plumero… Cómo se nota que las riendas de este periódico las llevan mujeres.
– Por supuesto, Mariano. Acérrima defensora de mi género, porque “donde una mujer dirige, el éxito florece.” Veinte años, Mariano, veinte años, en los que este periódico nunca dejó de salir, con sol, con lluvia… ¡y hasta con cunas alineadas en la redacción!
– Cómo no me voy a acordar, Pepa, de aquella época en la que en vez de titulares, lo que se escuchaban eran nanas…
– Lo que tú digas, Mariano, pero aun así, ni un solo número dejó de imprimirse porque “quien siembra esfuerzo, cosecha éxito” y esas maravillosas manos que escriben, también saben acunar.
– No te aguanto, Pepa, cuando te pones a filosofar… ¿Sabes lo que te digo? Que todo muy bonito, pero yo sigo esperando por el titular que realmente importa: “Los burros exigen mejores condiciones laborales y ganan la batalla”. Y mientras este llega y tú vendes, yo voy a entrar aquí al lado a repostar.
– ¡Vas tú listo! Ni se te ocurra, Mariano, que luego no pasamos el control de Perlora. Acuérdate de la última vez… Me confiscaron el carro cuatro meses y tuvimos que pagar una multa de 200€ ¡Qué digo tuvimos! Mejor dicho, tuve que pagar, porque tú, con tanto convenio y tantos derechos, siempre me la lías.
– ¡Claro! Tú serías feliz tratándome como un burro explotado, sin contrato, sin vacaciones pagadas y con “exceso de carga” que…
– ¿Me estas llamando gorda, Mariano?
– A ver, Pepa… ¿tú sabes lo que es el ayuno intermitente? Bueno, mejor lo dejamos ahí. Te salva, Pepa, que no soy rencoroso, así que vamos a tener la fiesta en paz y cambiar de tema, porque contigo no hay donde atar un cabo.
¿A qué no sabes, Pepa, cuál fue el periódico impreso en papel más antiguo del mundo? Según datos de la IA se trata del “Relation aller Fűrnemmen und gedenckwűrdigen Historien”, publicado en 1605 en Estrasburgo. Fundado por Johann Carolus, impresor y librero. Inicialmente, Carolus recopilaba noticias de hojas manuscritas y boletines comerciales, pero al ver la demanda, decidió imprimirlas regularmente. Se distribuía en varias ciudades, informando sobre eventos políticos y económicos de Europa. Este periódico marcó el inicio de la prensa periódica impresa, evolucionando con el tiempo hacia la industria de los medios de comunicación modernos.
– Perdona Mariano, según datos… ¿de quién?
– De la Inteligencia Asturiana, Pepa… La más desarrollada de todo el planeta.
– Me pierdo, Mariano… ¿Quién es? ¿Una amiga que te has echado?
– Algo así, Pepa, algo así…
¡Extra, extra! ¡Acérquense, que hoy todavía corren ríos de tinta y mares de letras! En la época de la digitalización, el periódico El Faro sigue siendo ese soplo de aire fresco que nos llega cada mes.
– ¡Tira, Mariano!