ÂżTe acuerdas, amiga mĂa, de aquellos años dorados en que, juntas de la mano, el camino Ăbamos andando? TĂş, alegre y sonriente, muy segura como siempre de tu marcha y de tus pasos. Yo, triste y cabizbaja, perdida transitaba por noches de desvelo, pues en mi mente se desataban tormentas…